El despertar de Valverde

Federico Valverde tiene potencial. Mucho. Extraño sería que los entrenadores que formen parte de su trayectoria no sólo le hagan hueco en sus planes sino que no termine por llevarles hacia el fútbol que él siente y desarrolla, uno físico, técnico, moderno y protagonista, el que desempeña el jovencísimo centrocampista uruguayo del Deportivo de la Coruña. Incluso en un periodo de adaptación e intentando encontrar un acomodo en este arranque de temporada coruñés, el sudamericano goza de la confianza de Pepe Mel. Aún no está siendo lo que podría ser, pero si la idea toma forma, lo más importante, Valverde puede ser una sensación.
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Federico es uno de esos proyectos de todocampista que exhibe en cada toque una puesta en escena imponente. Su movilidad para empezar las jugadas abajo y terminarlas muy arriba, su amplísimo rango de pase, su arrancada en conducción -pasos cortos y explosivos aún gozando de buena envergadura- y su capacidad para el último pase le sitúan como un tipo capaz de jugar, o mejor dicho, de abarcar, muchísimos metros de terreno, siempre con el balón cerca. Pepe Mel hablaba recientemente de su punto de partida y su verdadero rol.

“Es que Fede no juega en la banda, igual que Koke no juega en la banda, igual que Soler no juega en la banda, igual que Fornals no juega en la banda, igual que Kroos cuando juega ahí no juega en la banda. Fede tiene la libertad, cuando tenemos la pelota, con una serie de movimientos que trabajamos con él, de hacer superioridad numérica por dentro, y sólo va a banda por llamarlo así, porque él es interior, a la hora de defender. Creo que en los últimos tres partidos, cuando él ha jugado ahí, el Dépor ha ganado dos veces e hicimos muy buenos minutos en Cornellá. Creo que es un jugador que ahí nos puede aportar cosas y lo está haciendo”.
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El Dépor está construyendo una idea que acoge a futbolistas de diverso ritmo e interpretación del juego, pero que en la forma, desde las posibilidades que le ofrece su plantilla, podría convertir a Valverde en una pieza tan importante como la que más. Seguramente sea un tema de confluir y coincidir. Valverde es un talento muy joven en una idea que busca también hacer pie pero que podría descubrir que todas sus características son las más adecuadas para que las desarrolle desde el interior. Las necesidades que su fútbol solicita pueden cumplirse.
La amplitud, con Luisinho y Juanfran bien arriba, los desmarques del ‘9’ para asistir en la frontal, sea uno o se haga dupla, la pared con Çolak, los pases cruzados rasos de Schär. Valverde no ha caído en una plantilla sin posibilidades que le obliguen a adaptarse a registros que desconoce. Es posible que la libertad de recoger el balón del mediocentro, con Borges, Guilherme y Mosquera en el pivote, sea la única complicación que pueda tener, nada preocupante a nivel posicional, pero sí que es algo a tener en cuenta viendo lo que ha demostrado sobre un campo de fútbol. El mediocampista uruguayo puede despertar en cualquier momento. Para ello, el Dépor también tiene que despertar porque cuanto más protagonista pueda ser el Dépor, más lo será Valverde.